La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), encabezada por su mesa directiva, representada por su presidente, Jorge Riesco, y los vicepresidentes, Luis Manuel Rodríguez y Joel Carrizo, presentaron el Balance 2025 y Proyecciones 2026 del gremio, con los principales indicadores de desempeño de la minería chilena y el análisis de los desafíos que enfrentará la industria en el corto y mediano plazo.
El informe dio cuenta de un periodo marcado por resultados financieros y comerciales favorables, impulsados principalmente por altos precios internacionales, pero al mismo tiempo se abre paso a un nuevo año con tensiones estructurales que siguen afectando la producción y la inversión.
“Un año que nos recibe, con lo que hemos denominado, como ‘La paradoja minera’: tenemos cifras azules en lo financiero y comercial, pero desafíos estructurales importantes en la operación y la inversión”, sostuvo Jorge Riesco.
En la instancia, el gremio destacó el rol de la minería como pilar del desarrollo económico del país, tanto por su aporte a las exportaciones como por su contribución a la recaudación fiscal y al empleo, con niveles históricamente altos de ocupación directa y un avance sostenido en la participación femenina en la mediana y gran minería. Asimismo, se relevó la importancia de una matriz productiva diversificada y su impacto en el desarrollo regional.
De acuerdo con las cifras presentadas, en 2025, la producción de cobre se mantendría estancada en torno a los 5,4 millones de toneladas, con una proyección para 2026 entre 5,5 y 5,7 millones en un escenario optimista, concentrada mayoritariamente en la gran minería. En contraste, la matriz polimetálica mostró un dinamismo relevante, con fuertes alzas en la producción de oro, plata y molibdeno, confirmando la diversidad y el potencial geológico del país más allá del cobre.
El buen desempeño económico del sector se explica principalmente por el escenario de precios. Durante 2025, el cobre promedió US$ 4,5 la libra y cerró el año sobre los US$ 5,6, mientras que subproductos como el oro y la plata registraron alzas históricas. Este contexto permitió que la minería representara el 11,6% del PIB nacional al tercer trimestre de 2025, con la Región de Antofagasta aportando el 61% del PIB minero, consolidando al norte del país como motor clave de la economía chilena. En 2025, las exportaciones mineras superaron los US$ 63.253 millones, equivalentes al 59% del total nacional.
En materia de inversión, se proyecta un flujo efectivo cercano a los US$ 6.700 millones, lo que estadísticamente es un 20% menor al año pasado. Asimismo, la cartera de proyectos para el período 2025-2029 alcanza casi US$ 26.800 millones, reflejando una señal de confianza en el sector, aunque para 2026 se proyecta un flujo menor, asociado principalmente a inversiones de reposición más que de expansión. Este esfuerzo ha ido acompañado de un impacto social relevante: el empleo minero alcanzó un récord de 304 mil trabajadores directos, con un aumento sostenido de la participación femenina. Finalmente, el aporte fiscal del sector superó los US$ 5.500 millones a septiembre de 2025, confirmando una ventana de oportunidad clave para transformar el actual ciclo de precios y demanda en crecimiento sostenido e inversión de largo plazo.
Desafíos y prioridades para 2026
Al abordar el escenario para 2026, SONAMI señaló que uno de los principales desafíos del sector es retomar una senda de crecimiento productivo sostenido, advirtiendo que el país enfrenta una brecha creciente entre un escenario internacional altamente favorable y las dificultades internas para invertir y crecer. “Chile tiene todo para liderar la minería del futuro, pero hoy ese liderazgo está en riesgo si no resolvemos nuestros problemas internos de competitividad y certeza jurídica”, señaló el presidente de SONAMI, Jorge Riesco.
El gremio alertó además que una agenda regulatoria intensa, múltiples procesos de consulta pública y proyectos de ley en tramitación han generado incertidumbre y retrasos en decisiones de inversión, en un momento en que la demanda global por minerales críticos sigue aumentando. “La competencia por atraer capital es inmediata y concreta, y se está definiendo país por país. Chile no puede quedarse atrás”, afirmó el vicepresidente de SONAMI, Luis Manuel Rodríguez.
En este contexto, se recordó que SONAMI presentó un conjunto de propuestas procrecimiento orientadas a fortalecer la competitividad y reactivar la inversión minera, varias de las cuales podrían implementarse en los primeros 100 días de gobierno. Entre las prioridades se encuentran ajustes al Código de Minería para corregir distorsiones en patentes y concesiones, una revisión integral de la implementación de la Ley SBAP para asegurar criterios técnicos claros y proporcionales, y modificaciones al reglamento del SEIA que permitan agilizar permisos, especialmente para la pequeña y mediana minería, sin rebajar los estándares ambientales. “El objetivo es claro: devolver la confianza para invertir, producir y crecer, y reafirmar a Chile como un país serio y atractivo para el desarrollo de minería de clase mundial”, destacó el vicepresidente Joel Carrizo.
En relación con el inicio del nuevo gobierno, el gremio valoró las señales orientadas a recuperar la inversión, fortalecer la certeza jurídica y avanzar hacia un Estado más eficiente y facilitador. “Pronto entraremos a un nuevo ciclo político, y con ello se abre una oportunidad histórica para corregir rumbos y priorizar el crecimiento”, concluyó Riesco, reiterando la disposición a colaborar con la nueva administración, aportando propuestas técnicas y una visión de largo plazo que permita reimpulsar el crecimiento del sector y su contribución al desarrollo del país.