Tienen mucho que decir los socios de APRIMIN. Son una parte importante de la cadena de valor minera, mueven miles de millones dólares y además emplean a casi 35 mil personas, cifra considerable para nuestro país que no logra bajar su tasa de desempleo. Y como representan a empresas multinacionales con operaciones en otras partes del mundo, pueden comparar realidades y aportar mucho a este sector, vital en el desarrollo y crecimiento de Chile.
La invitación de SONAMI era a participar en un diálogo abierto, a conversar sin tapujos sobre los problemas que afectan hoy a la minería, su futuro, los desafíos que vienen y por supuesto, el tan comentado royalty y sus impactos en el país.
Pedro Lasota, Gerente General de APRIMIN, Ricardo Garib, Gerente General de Weir-Vulco S.A. y Vicepresidente de esa asociación gremial, los directores Juan Carlos Villegas, Vicepresidente de Minería de Finning S.A., Eduardo Bizama, Gerente General de Küpfer Hnos., Rolando Medeiros, Gerente General de Elecmetal S.A., junto a Jaime Alé, Gerente General de SONAMI entregaron sus puntos de vistas y también mostraron su preocupación por lo que se avecina. Todos coinciden en que se trata de un impuesto discriminatorio a un sector específico, sin embargo reconocen en que deben aprender la lección. "La minería, por años se ha vendido mal y no ha sabido comunicar a la opinión pública, su real importancia".
¿Qué es lo peor de este impuesto?
RG: Obviamente que cualquier impuesto a nadie le cae bien, especialmente en este país, que tiene una carga tributaria alta. Pero lo más grave, es el cambio en las reglas del juego para gente que vino a invertir a muy largo plazo y con condiciones específicas. Estoy seguro que esto traerá consecuencias. Además, siempre se podrán aducir razones para cobrar impuestos.
EB: Creo que el mejor escenario como régimen tributario, son impuestos únicos, parejos, transparentes y claros. Aquí se está rompiendo esa regla y se está discriminando a un sector específico. Si los commodities van a andar bien en el largo plazo, seguramente otros sectores también se verán afectados.
JCV: Aquí lo relevante es la ruptura de acuerdos, que cambia el esquema tributario en el cual las empresas invirtieron. Y esto es muy grave internacionalmente; primero, porque estoy seguro que frenará inversiones futuras y segundo, porque si se rompe este sistema que es un contrato ley, se sienta un precedente. Y el día de mañana, cualquier sistema puede ser modificado teniendo mayoría en el Parlamento.
RM: Hoy día es la minería, mañana puede ser el forestal; es una amenaza a todos los sectores de la actividad nacional.
PL: En APRIMIN somos 32 empresas, pero hay más de cuatro mil que abastecen hoy día, de uno u otra forma a la minería, en bienes, servicios, ingeniería, transportes, alimentación, en todos los rubros. ¿Saben lo que eso significa sólo en términos de empleo? Y si no hay desarrollo de nuevos proyectos, de alguna manera todas se verán afectadas. Es un hecho que el DL 600 permitió un importante ingreso de inversiones y desarrolló la actividad minera que es hoy día, es responsable de más del 50% de las exportaciones del país. Pero no cuentan eso. Hay muchos proyectos que existían desde la década de los 50, y que no se habían podido desarrollar porque las condiciones del país no eran favorables, como Quebrada Blanca, Collahuasi, Pelambres. Gracias a una política tributaria clara y estable, es que hoy producimos 5 millones 500 mil toneladas de cobre. ¿No es comprendida la minería?
RM: La minería siempre se ha vendido mal. Creo que son pocos lo que saben realmente el aporte que hace al país.
JCV: Hay empresas que han hecho un tremendo trabajo social, un tremendo trabajo con la comunidad y su aporte ha sido y es inmenso. Pero hay otras que no han hecho mucho.
RM: El problema es que no ha habido una forma de enfocar el tema de la minería como un tema país y ha fallado la comunicación. Cada compañía ha tratado de hacerlo con sus propios medios y para sus propios propósitos.
EB: Como dijo una vez Marcos Lima, "que menos commodity que tomar una piedra con poco más de un 1% de cobre y transformarla en un cátodo que tiene 99.999 de pureza", pero poco se dan cuenta de eso.
RG: Y antes de encontrar esa piedra con el 1% hay un enorme trabajo y una enorme inversión.
¿Por eso no ha tenido apoyo en su defensa contra el royalty?
PL: Políticamente es fácil vender este impuesto. Y la campaña que se hizo, la de los depredadores que se llevan todo, no dejan nada y además contaminan, surtió sus efectos.
RG: Estoy de acuerdo que la minería se ha vendido mal y que su reacción fue tardía. Uno no puede cambiar a la opinión pública de un día para otro. Y aunque este impuesto golpea a toda la minería, metálica y no metálica, todos sabemos que va dirigido a las grandes empresas.
EB: Hay un tema de posicionamiento histórico de la minería en el mundo, que llega a un lugar, explota los recursos y se va. Y eso lo tienen tan claro las compañías mineras, que han generado un plan de cambio. Pero ese cambio ha sido interno y con el entorno, pero no con un entorno amplio que cubra a la ciudadanía y menos a la clase política.
RM: Como hay muchas empresas extranjeras, este impuesto se ha presentado como sacarle plata a los ricos, para dársela a los pobres. ¿Y a quién lo le gusta ese cuento?
PL: Para el gobierno, el discurso de captar estas platas y traspasarlas para innovación tecnológica, vende, Pero no dice que ese rol ya lo asumieron de alguna manera las empresas mineras, con la diferencia que no hicieron un trabajo de comunicación apropiado, no hicieron difusión, ni lo divulgaron. Ahora, lamentablemente es un poco tarde.
¿Y como se cambia esa imagen?
PL: Mostrando y demostrando que son empresas que contribuyen al desarrollo social de las comunidades, que colaboran con la educación, la salud y en distintos proyectos sociales.
RG: Hay que reconocer que la relación de las mineras con el público no es buena; ya entrar a una mina es difícil. Por otro lado, la relación con los proveedores también es confrontacional y en general con todos los "stakeholders" y ese es un punto que tiene que cambiar. Somos muchos los que formamos parte de la minería.
EB: Hay una vacío de imagen que hay que transformarlo en un activo de imagen y esa es una labor de todos los que de alguna manera formamos parte de la minería: SONAMI, empresas mineras, proveedores, Consejo Minero…todos.
¿Qué harán como APRIMIN?
EB: Creo que estamos aportando en términos de que somos parte de la cadena de valor, que somos parte de esta red que compite. Una lección a aprender -y no sólo para la minería, sino para todos los sectores- es que debemos tangibilizar mucho más los beneficios, crear una mayor visibilidad y competir como sistema. Hay un nuevo orden global que implica trabajar distinto; y creo que tanto la minería, como los sectores políticos y sociales y la red de valor completa, deberán trabajar distinto en el futuro para prever este tipo de situaciones.
RM: Nosotros como proveedores tenemos un rol y somos una parte importante en el proceso de producción. Y eso las empresas mineras tienen que entenderlo.
EB: Deben entender que estamos en un sistema abierto y que nuestra verdadera competencia, no es entre una compañía minera y otra, sino como país, competimos con otros sistemas mineros. De ahora en adelante debemos invertir pensando el sistema, lo que es un reto diferente.
RG: Y nos estamos quedando atrás. Hoy día Perú tiene grandes proyectos como Cerro Verde y Yanacocha. Brasil también está creciendo en cobre.
¿Estamos perdiendo competitividad?
RG: El tema de la competitividad es súper simple. La gente invierte donde le conviene más, donde le es más conveniente. Y este impuesto es una traba más.
PL: Perú es un país mucho más minero que nosotros, pero su minería es un tercio de la nuestra en volumen, tamaño y producción, pero tiene mucha actividad de minas medianas y ha experimentado un buen crecimiento.
RG: Nuestros minerales son mejores, hay más infraestructura que en otros países, estamos más cerca de los puertos, hay tecnología, pero hay una duda de los extranjeros de invertir.
PL: Ya se encendió la luz y hay incertidumbre en el sistema tributario, en el sistema legal y en el control ambiental.
RM: Creo que ya la reforma tributaria ya fue una señal que venían cambios en las reglas del juego.
¿Cómo ven el futuro?
EB: No sacamos nada con seguir peleando, atrincherados con argumentos que no van a convencer a nadie, excepto a nosotros mismos. Tenemos que hacer un cambio profundo y ese cambio es la educación.
RM: Lo más probable es que en el tema del royalty no haya vuelta atrás. Por eso tenemos que trabajar para que el daño sea el menor posible y establecer una base sólida para que no siga pasando en el futuro.
JCV: Tenemos que crear una ventaja competitiva en educación, en capacitación, en preparación…las dificultades para conseguir gente capacitada en Chile son gravísimas. El año pasado contratamos 800 personas, pero es imposible mantener este ritmo de contratación porque no hay gente capacitada. Invertimos un millón de dólares con Inacap para crear una escuela que nos genera 24 personas al año. Eso demuestra la magnitud de lo atrasados que estamos.
En el "royalty I" lo recaudado iba a un fondo de innovación tecnológica, en este segundo proyecto, no queda muy claro
JCV: Si la recaudación se destina a crear escuelas especializadas para desarrollar personal en las regiones en que está la actividad minera, bienvenido, porque ahí se resuelve un problema.
PL: Si pensamos que lo recaudado se va a invertir en centros de investigación y que Chile pretende ser líder, me parece absurdo. El mundo invierte una cantidad enorme en investigación y desarrollo y sólo entre un 6 y 8% de esa inversión llega a feliz término. Somos un país en vías de desarrollo y no nos podemos dar el lujo de gastar millones y no concluir nada, cuando por la vía de la educación podemos lograr mucho más.
RM: La innovación tecnológica es un bonito discurso pero una falacia. Yo creo que esas platas en poder del Estado van a rendir cero. Lo cierto es que el royalty como está planteado hoy día, va a generar 150 millones de dólares. Hoy día se invierten en el país 250 millones de dólares en investigación y desarrolloy no han generado nada. Entonces no es un tema poner más recursos, el tema es usar los recursos que ya existen en forma más eficiente.
RG: Lo que perdiste en competitividad, lo ganas en capacidad técnica y laboral.
PL: Por otro lado está lo que las empresas que forman APRIMIN invierten en forma particular y el aporte de tecnología de última generación que hacen a la minería y al país.
RM: Como representantes de empresas extranjeras que tienen operación en otras partes del mundo, somos un gran aporte en el desarrollo del recurso humano. Nos permite hacer comparaciones, ser más eficientes, entrenar personal, regular los estándares, traer expertos y disminuir las brechas. Esto es un valor inmenso y esperamos -como APRIMIN- que este valor sea reconocido por el Presidente.
Con royalty o sin royalty, las empresas de APRIMIN tienen un buen camino por delante. Están bien organizadas, planes y proyectos y con sus ideas y objetivos muy claros. Y aunque la meta del gobierno es sacar como sea, el populista royalty adelante -más aún en un año de elecciones- están tranquilos. Saben que sus nefastos efectos se sentirán un par de años después, cuando ya nadie se acuerde de toda esta discusión.
RECUADRO
Pedro Lasota, Gerente General de Aprimin
"EL ROYALTY AFECTARÁ A LA CADENA COMPLETA"
Casi cuarenta años lleva Pedro Lasota en el rubro minero. Y no hay mina que no conozca. Trabajó en la Anaconda y luego 25 años en Codelco. Estuvo trece años en Chuquicamata, fue Gerente General de Andina, Subgerente de El Teniente y luego Gerente de Abastecimiento Corporativo de Codelco, donde recibió a muchos proveedores y también escuchó sus problemas. El tema lo conoce.
Hoy está en la Gerencia General de APRIMIN, la Asociación de grandes proveedores industriales de la minería, que el 25 de febrero cumple un año de vida. Han sido meses agitados los vividos por esta novel organización gremial, que se creó como una necesidad de las empresas de manejar situaciones específicas que los afectaban, como la defensa de la propiedad intelectual, el e-commerce y los estándares para ingresar a las minas entre otras cosas. Y si bien el royalty no estaba entre sus temas prioritarios, no hay duda que no deja de preocuparlos. De alguna u otra manera también recibirán sus coletazos; y además fuertes, ya que la mayoría de las empresas asociadas tienen su negocio enfocado a la minería. "El royalty o como se llame este impuesto, afectará a la cadena completa y golpeará también fuertemente a los proveedores".
Y no hay que mirarlos en menos. Porque aunque son 32 las empresas que hoy constituyen APRIMIN, sus ventas superan los 2 mil quinientos millones de dólares anuales, emplean a 25 mil personas en forma directa y a cerca de 10 mil indirectamente. O sea, algún peso tienen.
Más aún si se considera que entre sus planes para el 2005 está el crecer. "Queremos llegar a un número de 55 asociados, porque estimamos que esa es la cantidad de empresas grandes e importantes y que tienen problemas comunes" dice Lasota, sin descartar la existencia de otras empresas menores pero con una problemática distinta. Por eso mismo han aceptado también algunas empresas de menor tamaño cuando aportan un valor real a las empresas mineras en control, manejo de plantas y cosas de ese tipo.
"Conversar los problemas uno a uno, es más difícil que manejarse como asociación gremial, que es la destinada a hacer el "lobby". Y a un año de su creación, Pedro Lasota cree que es el momento que APRIMIN rinda su examen y muestre sus resultados. "Todos los asociados están expectantes en que sus problemas tengan solución: los remates inversos, la defensa de la propiedad intelectual, los estándares de seguridad. En cuanto al e-commerce, es una realidad que ya está en el país, hay que ver cómo se va a desarrollar y manejarlo adecuadamente en combinación con las empresas mineras".
Y aunque el royalty es un problema que preocupa a los asociados, que seguramente serán también los grandes damnificados con este impuesto, están concientes que no tienen como manejarlo. "Podemos expresar nuestra opinión, dar antecedentes, si es necesario ir al Parlamento a hacer una defensa de la minería, pero vemos que el tema se está manejando en un nivel político, donde lo técnico no tiene gran valor".
También cree que al no requerir quórum calificado y tener la mayoría en la cámara, el Gobierno tiene prácticamente la batalla ganada. Una batalla a la que minería entró prácticamente sin armas. "Porque la mayoría de la gente no tiene idea de lo que es la minería, lo que aporta al país, los empleos que ofrece y todo lo que se ha desarrollado gracias a ella; en cambio la idea que vende el gobierno de sacarle plata a estos depredadores extranjeros que hacen un hoyo, sacan el mineral y se van, si llega".
"Lo importante es que nosotros estamos concientes que una vez hecha la depreciación acelerada, la minería paga impuestos y que esta cifra fue el año pasado y será este año más que abultada. Además, nuestras empresas asociadas pagan también sus impuestos por las utilidades que hacen en el país y no tienen ningún trato especial; están sometidos a los regimenes generales de tributación, de IVA, de impuesto a la renta, pagan bien a sus trabajadores, cumplen con todas las normas de seguridad, medioambientales, etc. Somos parte de la cadena y nos veremos también afectados si no hay desarrollo de nuevos proyectos".
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