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Boletín Nº1186
Editorial
BHP BILLITON DA EL VAMOS AL PROYECTO SPENCE
SISTEMA REACH: EL DESAFIO QUE VIENE
LOS NUEVOS DESAFIOS DE CADE-IDEPE
ANINAT: "CHILE ES UN PAIS MINERO"
SONAMI PERU PRESENTARA DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA REGALIAS MINERAS
ESTUDIANTES DE TIERRA AMARILLA RECORREN SANTIAGO Y VALPARAISO
LA VISION DE BRADEN
ASUMIO GERENTE DE DEPARTAMENTO TECNICO DE SONAMI
   
 
     

SISTEMA REACH: EL DESAFIO QUE VIENE

Aunque llevaba algunos años de debate en la Unión Europea, recién el 2001 la Comisión Europea, organismo ejecutivo del bloque, presentó el llamado Libro Blanco, que contiene la Estrategia para la Futura Política en materia de Sustancias y Preparados Químicos, que de acuerdo a lo planteado, tiene como objetivo la protección de la salud humana y el medio ambiente; en otras palabras el desarrollo sustentable.

Y aquí aparece el REACH  (Registration, Evaluation and Authorization of Chemicals), un nuevo sistema europeo de control de las sustancias y preparados químicos, que desde su aparición está haciendo temblar sin excepción, a industrias y gobiernos. Porque este sistema se ha convertido en una verdadera amenaza para todos los sectores, que han visto en esta normativa además de serios problemas para el futuro, nuevos y altísimos costos.

Existe consenso en que las sustancias químicas presentan ventajas que se han vuelto indispensables para la sociedad moderna en el ámbito de la producción de alimentos y medicamentos, la industria textil y automotriz y muchas otras, como factor esencial de prosperidad económica y bienestar en términos de comercio y empleo. Sin embargo, para los promotores y defensores del tema, algunas de ellas afectan a la salud humana y dañan seriamente el medio ambiente. Y a eso apunta esta estrategia, a fiscalizar con estrictas normativas a la industria química y por ende a los distintos sectores productivos.

Son tan complejas sus aristas, que si en un principio se pensó que la aprobación del reglamento REACH iba a ser un trámite relativamente rápido tanto para el Parlamento Europeo como para el Consejo de Ministros de Medio Ambiente y el de Industria, las discusiones han retardado el proceso. Y se estima que con suerte, esto no ocurrirá antes del 2006, siempre y cuando no requiera aún más tiempo de estudios, consultas y debates, lo que sin duda aplauden todos los afectados.

Chile no se ha quedado de brazos cruzados respecto al enfoque precautorio del sistema REACH, el cual es independiente del riesgo asociado a la exposición a las sustancias, sino que se regula más bien en función del volumen importado.  Le preocupan las consecuencias de esta medida, la que podría restringir la entrada  de sus exportaciones mineras a la Unión Europea, las  que durante el año 2003 alcanzaron la nada despreciable cifra de 2.839 millones de dólares.

REFORMA DRASTICA

El REACH está integrado por tres elementos básicos: registro, evaluación y autorización, los que implicarán un sinnúmero de estudios, evaluaciones e investigaciones y como consecuencia elevados costos a productores e importadores. Esto como punto de partida y siempre y cuando no ponga en jaque el futuro de nuestras exportaciones a ese mercado.

El registro consiste en que el productor europeo o importador notifique a la autoridad competente su intención de producir o importar una sustancia y presente un expediente con la información exigida por la legislación. Se efectuarán controles aleatorios y análisis de las sustancias registradas para detectar las propiedades que susciten preocupaciones concretas. El registro será obligatorio para las sustancias nuevas y existentes producidas en cantidades superiores a una tonelada; el expediente deberá incluir todos los datos de la sustancia, usos previstos y estimación de la exposición de la población y el medio ambiente, propuesta de clasificación y etiquetado, ficha de datos de seguridad, evaluación preliminar del riesgo en los usos previstos y una propuesta de medidas de gestión de riesgo.

La evaluación, que se aplicará a todas las sustancias sobre 100 toneladas, estará a cargo de las autoridades europeas pertinentes, quienes examinarán detenidamente la información proporcionada por la industria y se pronunciarán  sobre un programa de ensayos adaptados específicamente a las sustancias, con arreglo a las propuestas de la industria. En este caso, el productor o importador europeo deberá facilitar toda la información disponible y proponer una estrategia para los ensayos complementarios fundada en la información prescrita en la legislación. Todas las sustancias sospechosas o que presenten propiedades peligrosas deberán ser evaluadas, aunque se produzcan o importen en cantidades menores a 100 toneladas.

Se someterá progresivamente a un régimen de autorización a las sustancias nuevas o existentes, incluidas las que se produzcan en cantidades inferiores a 100 toneladas, que presenten propiedades peligrosas o preocupantes. Sin embargo, aquellas que no susciten preocupación estarán exentas de este procedimiento. En la autorización se podrán tomar en consideración las repercusiones socioeconómicas de la medida, uno de los puntos más debatidos del REACH.

LECTURAS, CONSULTAS Y DEBATES

Cuando en febrero del 2001 la Comisión Europea adoptó el Libro Blanco con la estrategia para la futura política en materia de sustancias y preparados químicos en Europa, decidió integrar progresivamente -bajo un sistema único de control a las sustancias existentes y nuevas- un régimen reglamentario más transparente, que estimulara la innovación y la competitividad de la industria química a nivel comunitario. Y si bien la Comisión Europea sostiene que el REACH permitirá asegurar un alto nivel de protección de la salud humana y el medio ambiente, esta nueva política química constituye una drástica reforma de la ya  existente en Europa.

Quizás por eso mismo, en mayo del 2003 la Comisión Europea publicó un borrador del texto legislativo sobre la propuesta de reglamento para el REACH, invitando a todas las partes interesadas a realizar sus comentarios vía internet. Recibió más de seis mil comentarios de parte de asociaciones, empresas, ONGs, estados miembros de la UE y varios otros países, entre ellos Chile.

El 29 de octubre del 2003 la Comisión Europea adoptó la propuesta y la sometió al Parlamento Europeo y al Consejo de Ministros, sin incorporarle mayores cambios, la cual será examinada bajo el procedimiento de co-decisión a nivel comunitario. A principios de enero de este año, el Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Política de los Consumidores elaboró un nuevo borrador que incluye la opinión de los otros comités; se propusieron un total de 98 enmiendas al texto inicial presentado por la Comisión Europea y se estima, que la Primera Lectura del Parlamento Europeo estará recién terminada el 2005, fecha en que se podría contar con un proyecto definitivo.

CHILE: UNA PARTICIPACION ACTIVA

Nuestro país no se ha quedado al margen del debate del REACH y efectuó sus comentarios ante las instancias correspondientes tanto de la Unión Europea (UE) como de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ahí señaló su fuerte preocupación por los mayores costos que significaría la implementación del sistema REACH y la demanda extraordinaria de información sobre los importadores y fabricantes europeos, que podría extenderse a los proveedores de sustancias de otros países que no pertenecen a la UE, como el caso de Chile.

En junio del 2004, el Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Economía y la Direcon hizo llegar un documento respecto a la notificación del REACH ante el Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio de la OMC, apuntando que las preocupaciones formuladas por nuestro país y otros estados, no fueron recogidas en la propuesta, aprobada por la Comisión Europea en el mes de octubre del 2003.

También ha hecho ver sus preocupaciones de manera bilateral a la UE en las reuniones del Comité de Normas, Regulaciones Técnicas y Procedimientos de Evaluación de la Conformidad, establecido en el Acuerdo de Asociación Chile/UE; y es en esta línea donde puede avanzarse más, por lo que el  Ministerio de Economía está trabajando en forma conjunta con los sectores que podrían verse más afectados.

AMENAZA PARA LA MINERIA

De aplicarse, el REACH podría restringir la entrada de las exportaciones mineras chilenas a la UE, lo que sin duda afectaría fuertemente al sector. No estarían exentos de este sistema de registro, evaluación y autorización los concentrados, minerales y sustancias químicas con pureza variable, concentrados de cobre, barros anódicos, concentrados y trióxido de molibdeno, además del cobre metálico, compuesto y sales de cobre y la fabricación de productos manufacturados de cobre.

Una larga lista que no deja de preocupar a nuestro país, más aún considerando que el 32% de los productos mineros exportados el año 2003 van a países de la UE -de los cuales el 30% corresponde a cobre- y que ese mercado creció un 15% respecto al año anterior; además, en esa cifra no están considerados los productos manufacturados.

Por esto mismo, tanto SONAMI como Cochilco y Codelco han tomado una posición activa para examinar los alcances del REACH en toda su complejidad y sus posibles implicancias comerciales en el mercado europeo. Se han vinculado con las asociaciones del cobre y de minerales de Europa, como el European Copper Institute (ECI), Eurometaux y con las asociaciones mineras de otros países, compartiendo información.

A su vez, se han coordinado con los puntos focales del Gobierno para integrar los comentarios del sector minero en el proceso regulatorio ya desarrollado. Su interés es avanzar más en la evaluación de sus impactos económicos y comerciales y buscan garantizar que no sea un sistema discriminatorio, dada las excepciones establecidas de registro a las materias primas como el "gas natural, petróleo crudo y carbón", poniendo en desventaja competitiva al sector químico inorgánico -minerales y metales- con respecto a la industria  de químicos orgánicos.

Si las preocupaciones generales se relacionan con la complejidad y altos costos asociados a la aplicación del REACH y la confidencialidad de la información, las particulares abarcan aspectos diversos como la protección de la propiedad intelectual de los químicos para la agricultura, hasta la obligación de registrar cada embarque de productos con concentraciones intrínsecas muy similares pero diversas, tales como los concentrados minerales y la celulosa.

Para la industria del cobre, todavía debe aclararse como enlaza la situación del REACH con la Evaluación de Riesgo, que la industria cuprífera -anticipándose a esta política química europea- voluntariamente asumió en Europa y que finalizará el próximo año, la  que está generando información científica dentro de un programa de investigaciones con prestigiosas universidades europeas, que es revisada por el Gobierno de Italia por encargo de la UE. Ahí se verá la aplicabilidad del REACH, de manera que no se constituya en una barrera al mercado, requiriendo un registro de sustancias para cada partida de concentrado que llegue a Europa.  Por esta misma razón es que el REACH está en la OMC, porque sus implicancias lo convierten en un tema de comercio.

También el sector químico, a través de Asiquim, ha tenido una posición activa, preocupado por los altos costos de información y testeo que conllevaría este nuevo sistema.

TODOS UNIDOS

En Chile todos están trabajando en conjunto y han generado documentos de posición común, incluyendo las preocupaciones de los sectores mencionados en cada una de las instancias internacionales tanto el año 2003 como el 2004. Todavía hay nuevas instancias por abordar y a medida que se avance en la discusión habrá que identificar problemas más específicos para cada sector e industria. Aún hay temas pendientes y mientras no exista una guía clara y específica de cómo se aplicarán las nuevas exigencias del REACH, es difícil evaluar el impacto económico y comercial en las exportaciones chilenas de sustancias y productos que usan químicos.

La representación oficial de Chile le corresponde a diversos organismos del Estado, según sea al foro internacional o regional al que asista. En este tema han estado activamente involucrados la Cancillería, a través de sus Direcciones correspondientes, el Ministerio de Economía y las misiones de Chile ante la UE y la OMC. La Comisión Chilena del Cobre, como organismo especializado en el área minera, ha asumido un rol activo en dar seguimiento al tema y coordinarse con los organismos tanto del Estado como privados, apoyando que la información y antecedentes del sector minero sean entregados con la oportunidad requerida en el proceso regulatorio.

Tampoco ha estado exento de la APEC, donde el tema ha sido abordado por varias instancias ministeriales desde el año 2003. Cochilco ha apoyado de manera directa estos debates con las otras economías miembros de APEC:  Durante el 3er Diálogo Químico APEC en mayo  del 2003, el tema del REACH nuevamente surgió como una constante preocupación para las economías del Asia Pacífico, debido a las restricciones comerciales que podrían surgir con la aplicación de este nuevo sistema. En la reunión de Pucón en mayo de este año, Chile elaboró un documento con su posición frente al REACH, donde presentó su preocupación de manera resumida y concreta. También en la Declaración de Antofagasta, suscrita por la Reunión de Ministros Responsables de Minería y con fecha 17 de junio del 2004, quedó firmada la preocupación sobre las potenciales restricciones comerciales y costos que se impondrían a los minerales y metales como consecuencia de la implementación de un sistema único e integrado. Ahí, el propio Ministro de Minería Alfonso Dulanto sometió un comentario colectivo con posterioridad a esa reunión, en nombre de las economías miembros de APEC al Presidente del Consejo de Competitividad de la UE.

Es un hecho que la Comisión Europea desarrollará una estrategia para implementar el REACH, poniendo a disposición guías y asistencia técnica para los países en desarrollo y explicando las flexibilidades del sistema cuando entre en vigencia. Sin embargo, las obligaciones separadas de registro según los diferentes usos que se hagan de las sustancias, se mantienen en la propuesta con lo que se busca responsabilizar al productor o importador europeo. ¿Cuántos productos requerirán estudios para demostrar que no existe riesgo de exposición? Eso es lo que todavía no está claro y lo que está haciendo temblar a productores y países que ven en el REACH un desafío que les acarreará consecuencias.

***Agradecemos la colaboración de María Soledad Santa Ana, Unidad de Asuntos Internacionales y de Medio Ambiente (UAIMA), Comisión Chilena del Cobre.



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